Autor: Stefano Gatto

  • Diario de Paquistán, número ocho

    Pasó bastante tiempo de mi última entrada, escrita a finales de febrero. Desde entonces estuve muy tomado por compromisos y viajes, que no me dejaron ningún tiempo para escribir, ni el diario ni otros proyectos que llevo pensando hace tiempo y que también me gustaría llevara para adelante. También estuve ausente de las redes sociales.

    No que las próximas semanas se presenten mucho mejor, sin embargo espero encontrar algún resquicio de tiempo. Inshallah, como se dice por aquí.

    En la página de hoy no hablaré tanto de Paquistán como de la India, en línea con la idea que tengo de ampliar mis reflexiones también a experiencias pasadas. Por qué la India? No tanto por tratarse del antagonista histórico de Paquistán desde su nacimiento (con la famosa Partition de 1947 de lo que se conocía entonces como la India británica) y porque su relación con la India condicione mucho la vida de este país, sino porque a primeros de marzo estuve algunos días en Nueva Delhi, donde trabajé de 2002 a 2006 como consejero comercial de la UE (entonces Comisión Europea).

    Curiosamente, era la primera vez que volvía a un país en el cual haya tenido un puesto diplomático: sigo siempre muy de cerca la actualidad de «mis» países, pero no he vuelto a Brasil desde 2002, ni a El Salvador después de haberlo dejado en 2013. Como no había vuelto a la India desde 2006.

    La ocasión ha sido repentina: una invitación de la catedra europea de la Jawaharlal Nehru University de Delhi para abrir un congreso sobre  «India, Paquistán y la Unión Europea», que abarcaba posibles convergencias y escenarios de cooperación entre la UE y los dos principales países  sur – asiáticos.

    En el pasado, había colaborado mucho con la Nehru University, una de las principales universidades indias, y publicado con ellos varias intervenciones sobre las relaciones entre la India e Europa.

    La agenda euro – paquistaní es diferente a la euro – india: si con la India tenemos una relación ahora fundamentalmente económica (desde el año pasado ya no financiamos cooperación al desarrollo con ese país, considerado economía emergente y ya no receptor de ese tipo de intervenciones), con Paquistán tenemos una relación más articulada: un compromiso importante de cooperación (635 millones de euros, principalmente en educación, formación profesional, desarrollo rural y apoyo a los derechos humanos), importantes concesiones comerciales (para favorecer la estabilidad de este país admitimos la mayoría de sus productos sin arancel) y un diálogo político amplio, que abarca temas complejos como migraciones, lucha contra el terrorismo, respeto de los derechos humanos.

    Mientras India, que es muy grande y se siente fuerte, a menudo ignora a Europa (en su grandilocuencia, los indios se equiparan a americanos y chinos en el escenario mundial, puede sonar raro a quien no los conozca pero ellos así se consideran), Paquistán le da mucha importancia a la UE, vista como un útil contrapeso a la alianza con Estados Unidos y un importante interlocutor de Paquistán en muchos ámbitos.

    Para un diplomático o en general un extranjero, trabajar en la India es una experiencia compleja: por un lado el choque con una sociedad muy diferente  las nuestras, con valores y comportamientos que impactan, por el otro el desmedido orgullo indio, que infravalora sistematicamente a un interlocutor de fuera, a menudo considerado «culturalmente inferior» (vuestra historia ha sido brillante durante algunos siglos, pero India ha definido la cultura mundial durante milenios antes de Occidente, y el futuro también vé vuestra decadencia y nuestra vuelta para arriba: así ven las cosas).

    El argumento de la «modernidad» de nuestras respectivas sociedades no tiene mucho peso en la India, porque su etnocentrismo supera con mucho la importancia para ellos del concepto de progreso: nosotros los occidentales lo consideramos el motor de la historia, pero ellos, cuya concepción del tiempo es circular, no linear, no le dan mucha importancia. Y para los indios, civilización colectiva, tienen más importancia las dimensiones absolutas, que los favorecen (son mil doscientos millones!) que las pro capita, más importantes para nosotros que ponemos el individuo en el centro. Ellos ponen el grupo, no la persona (se piense también al concepto de casta y a la solidez de la familia amplia).

    Ciertamente, llegar a conocer a la India, no la fragmentada e artificial que cada uno de nosotros se inventa o se imagina, sino la extraordinariamente rica y compleja que es la real, ha sido uno de los grandes privilegios que la vida ha concedido a mi familia y a mí: este país no puede dejar indiferentes. Tiene una fuerza interior alucinante y no puede no cambiar en cierta medida tu concepción del mundo cuando hayas vivido aquí un tiempo. India es sin duda «otra cosa» comparado con el resto del mundo y hay que tomarla por lo que es, no por lo que nosotros hacemos de ella.

    Mi amor por la India es sobre todo visual (colores, olores, sabores que me acompañarán siempre) y cultural, pero no comparto la concepción de esos occidentales que se «rinden» a la India, aceptando tal cual la idea muy india de la superioridad espiritual de esta cultura sobre las nuestras: conocer a la India enriquece mucho espiritualmente a través del contacto con las múltiples religiones indias (hinduismo, pero también el budismo nació aquí antes de desaparecer de este país y el sikhismo, el jainismo, el Islam, el cristianismo y el zoroastrianismo son religiones importantes en la India) que componen un cuadro de extraordinario estímulo cultural e intelectual: acercarse a la India abstrayéndose de su diversidad religiosa es ejercicio destinado al fracaso.

    Pero los occidentales que, desde los Beatles en adelante, toman del hinduismo algunos aspectos superficiales abstrayéndolos del contexto de una sociedad de por sí dura e injusta, trasforman esos fragmentos de hinduismo en algo relativamente artificial, una espiritualidad construida que ni es hinduista: de hecho, esta religión solo vale para quién haya nacido en su interior, un extranjero no puede convertirse ni si se lo propone o lo manifiesta exteriormente. En este sentido, el hinduismo no es una religión universal, sino un sistema de valores y reglas vigentes solo para indios. Aunque algunos conceptos, como la meditación, el ayuno, la separación de la materialidad son profundamente universales y han influido otras religiones importantes del mundo (uno de los descubrimientos más sorprendentes que he hecho en la India es que mucho del cristianismo viene del hinduismo, a veces tal cual, sin que se subraye nunca ese aspecto en occidente. Se suele limitar la influencia admitida al mundo griego – romano, ignorando las fundamentales aportes orientales).

    No me he rendido por lo tanto a la India tomando por buenos sus argumentos: concuerdo con Terzani que sostenía que en India redescubres la esencia de la humanidad: la sociedad india con su órden ultrarígido y sus infinitas incoerencias y asperezas te presenta de cara en cada instante el meollo de la experiencia humana, sin disfraces, sobreestructuras y anhelos de «progreso». En el caso de los occidentales, existe un fenómeno, diagnosticado en sicología, que explica la rendición incondicional a lo indio como una vuelta a la adolescencia: la brutalidad de la vida india te obliga a reposicionarte ante los valores centrales que determinan la vida humana. Si esto es verdad, no lo es sin embargo que sus respuestas sean siempre las válidas, sobre todo cuando se renuncia al cambio de tu entorno en favor de una más personal búsqueda de «liberación espiritual», aspecto central también de esa otra gran religión india que es el budismo.

    India es de todos modos una gran prueba, una experiencia de vida excepcional, que creo que hay que plantearse con realismo y con la mente abierta, sin aprioris (les pasa a muchos) ni rendiciones incondicionales. En la India hay todo y su contrario, no es ni el infierno ni el paraiso, solo un país de personalidad única.

    Profesionalmente, la experiencia india me dio a entender que: 1) un nuevo mundo, no centrado ya en occidente, estaba emergiendo; 2) que no es verdad, como había pensado hasta entonces, que los no occidentales aspiren a volverse como nosotros. También es verdad para la otra gran potencia asiática: alguien piensa que los chinos quieran «volverse occidentales»?

    Los indios están muy orgullosos de su cultura y su sociedad, y no quieren cambiarlos por las nuestras. Tienen valores muy sólidos a los cuales no piensan renunciar, como la priodidad dada a la familia (realidad a la cual nosotros hemos renunciado en nombre de la realización individual) y les resulta complicado pensar en términos de igualdad entre individuos (en esto me siento 100% occidental).

    Sin cambia la esencia de su sociedad, solo quieren acceso a más bienes y servicios, o sea desarrollo económico. Sin que este fenómeno, ya en marcha hace años, lleve a profundos cambios de sus estructuras sociales. En los años indios aprendí que occidente NO ES el destino inevitable de la humanidad, por mucho que nos cueste creerlo.

    Volviendo a lo mío, mi breve paso por Nueva Delhi  me ha dejado impresiones mixtas: la prima sorpresa positiva fue el aeropuerto Indira Gandhi, moderno y funcional, otra cosa comparado con el superanticuado de mis años. Impresionante desarrollo urbano entre Gurgao y Delhi, con decenas de hoteles supernuevos, señal de gran dinamismo económico.

    Notable desarrollo de la metropolitana, que se acababa de inaugurar en 2006 y hoy cubre mucho más de la ciudad: muchas inversiones también públicas en la última década, un gran cambio frente a la tradicional inercia anterior.

    Intenso tráfico privado, en una ciudad atascada y muy poluída. Sin embargo, la Delhi vivida con la familia, la «Lutyens Delhi» edificada por los británicos a inicio del XX, ha quedado idéntica, con sus edificios fascinantes, viejos y decadentes.

    La escuela de Matías, el Liceo Francés de Aurangzeb Road, igual a sí mismo, así como calles de la zona, incluso Khan Market, frecuentado por todos los expatriados de Delhi, igual pero ahora alcanzado por el metro.

    Delante de Khan Market me esperaba, malincónica y vacía, la ex-sede de la Delegación de la Unión Europea, que se acaba de mudar hacia el barrio más moderno de Shanti Niketan. Con los pies metidos en los notables charcos de las calles de Delhi y bajo una luz muertecina me acerqué al edificio, vacío y oscuro, aún visibles las marcas de la presencia europea: extraña sensación la de estar observando un lugar que fue durante cuatro años el centro de tu vida y verlo tan familiar y tan vacío, te parece imposible.

    El día después fuí a ver a mis ex-compañeros en la nueva sede: todos nuevos los europeos, obviamente, mientras muchos indios todavía siguen. Hablando con ellos, la extraña sensación que te deja que alguien se dedique a la actividad que fue la tuya años atrás, y la sorpresa de algunos en descubrir que lo que te dicen te resulta muy familiar y que esté en continuidad con un pasado que tú conoces muy bien: curioso la poca atención que se presta, en nuestro quehacer de cada día, a la continuidad con lo que viene del pasado, y como somos llevados a pensar que solo el presente cuente, como si nuestros días no tuvieran un ayer y un mañana.

    Entre el viejo edificio y el de hoy, me ha quedado una impresión parecida a ver alguien vestido con ropa que fue tuya y que en seguida reconoces.

    Nuestra vieja casa de Malcha Marg, tan tipícamente india, igual a sí misma: está vacía, y parece precaria frente a las casas vecinas, todas nuevas y de tres pisos, y ella tan anticuada, con sus elementos decorativos pintados en rojo sobre fondo blanco, como lo quiso Isabel: en frente, el jardín donde circulaban los diez perros callejeros cuidados por Matías, en el cual entrenamos la primera vez en el equipo de fútbol que sería el nuestro, los Mehrasons de la Little League en la Embajada Americana: Mati de libero, su papá entrenador, su mamá organizadora de meriendas (nutricionista sería mucho decir).

    No pudiendo estar con ellos esta vez, celebré simbólicamente en el restaurante del barrio con una majestuosa combinación de Dal y Murg Makhani: mi plato favorito y el suyo, una orgía de buenísimo y muy grasienta comida india. No apto para la noche, pero no quedaba otra.

    De la interesante conferencia en la Nehru University saqué la conclusión que plantear una imágen positiva o por lo menos posibilista del escenatio paquistaní ante un público indio es impresa estéril: demasiado distantes sensibilidades y visiones, con los unos que consideran a los otros causa de todo mal. Aunque muchos paquistaníes piensen lo mismo de ellos. La realidad es más compleja, pero resulta más cómodo aferrarte a tu visión como a un salvavidas. Aunque poco útil, si no te esfuerzas de entender las razones de los otros, que también existen.

    Continúa—30 de abril de 2015

  • Diario de Paquistán, número siete: Homeland y alrededores

    Ha pasado un rato desde mi última página del diario. Mientras tanto, he intentado resumir mis pensamientos sobre el tema islámico, que se ha convertido en prioritario para la opinión pública en Europa después de París y el ataque contra Charlie Hebdo.

    Mis dos artículos en Lo Spazio della Politica y Gli Stati Generali (http://www.lospaziodellapolitica.com/2015/01/il-mondo-tra-l11-settembre-e-la-strage-di-parigi/) e (http://www.glistatigenerali.com/questione-islamica_terrorismo/attenti-se-non-proviamo-a-capire-lislam-facciamo-il-gioco-dei-terroristi/) han recibido bastante atención, siendo abundantemente compartidos y habiendo levantado muy pocas críticas directas, a pesar de no plantear necesariamente tesis populares o fáciles. Por supuesto, quien sopla sobre el fuego atrae más atención, pero esto no es una cuestión en la que podamos permitirnos simplificaciones y visiones unilaterales.
    Al vivir en un país islámico, de hecho uno de los más polémicos y complejos, que alberga algunos de los más peligrosos movimientos radicales, alimentados en las madrassas y activos tanto localmente como en los países del entorno, soy consciente de cómo este país no se esté «modernizando» o «occidentalizando», sino por lo contrario haciéndose más conservador y radical. Temas como el eterno contraste entre la naturaleza islámica y los derechos de las minorías, que se vuelve delicado al invocarse con frecuencia la blasfemia, la ausencia en un país como este del principio de laicidad, la vuelta reciente de la pena de muerte son todas cuestiones que tenemos que tratar con tacto y realismo, defendiendo nuestros principios sin pretender poder imponerlos a la fuerza en el país que nos acoge. En lugar de declaraciones enfáticas, trabajar día tras día, buscando las palabras y los espacios adecuados, intentando sembrar semillas para el futuro.
    Por esta razón, me dio una gran satisfacción personal la semana de formación que le impartí a los diplomáticos paquistaníes que acaban de entrar en su carrera: una semana dedicada completamente a la Unión Europea en el marco de su año de formación inicial. Este curso me ha permitido combinar dos de las dos actividades que más quiero: presentar temas en los que creo, sin ocultar sus ambigüedades y problemas, interactuando con gente joven, preparada y curiosa.

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    Para unos jóvenes al principio de su carrera internacional, enfrentarse a un colega suyo de otro origen con veinte años de experiencia encima es una gran oportunidad, como lo era para mí, confrontándome no ya con sus jefes, insertos en otra lógica, sino con mentes abiertas y jóvenes.
    Siempre dediqué mucha energía a este tipo de interacción, incluso organizando, por mi cuenta y fuera de las horas de trabajo, los dos primeros cursos de estudios europeos impartidos jamás en universidades de Brasil (por cierto, cuando informé de esta actividad a mis superiores en Bruselas, quejándome de un ascenso que no había llegado, se me dijo que al no estar directamente relacionada con mis funciones no valía como título de mérito: buena demostración de la lógica antediluviana y anti – espíritu de iniciativa en la que aún viven muchas instituciones).
    El curso me ha permitido presentar la Unión Europea insertándola en el contexto de la historia europea, de sus diferentes culturas, sensibilidades religiosas, historias económicas y también culturales que hacen de Europa una «unidad en la diversidad». Una manera muy diferente comparado con el habitual enfoque institucional – funcional, y que personalmente encuentro mucho más convincente y completa. De esta forma, un curso sobre la Unión Europea se convirtió en un recorrido a través de la diversidad europea y los valores que nos unen. Para desde allí llegar a nuestras relaciones con el resto del mundo y en particular con el mundo islámico y el Asia meridional en la cual nos encontramos.

    De esta manera, pudieron entender más directamente la importancia no sólo de la dimensión económica de nuestro ser Europa y nuestras dificultades actuales, sino también la importancia que nosotros los europeos le atribuimos al respeto de los derechos humanos, la democracia y nuestra sensibilidad con respecto a la diversidad cultural: siendo tan diferentes entre nosotros, ¿como podríamos imponer una visión manu militari como otros lo hacen? (sin ocultar que lo hicimos en el pasado, en la época colonial, pero como naciones separadas).
    En las semanas inmediatamente posteriores a París, natural que el debate se haya encaminado hacia libertad de expresión (¿con o sin límites?), el radicalismo y sus consecuencias sobre el terrorismo y lo que estos temas implican para Pakistán y Europa.
    Delante mío unos chicos y chicas muy preparados, al principio de un viaje que no puede no ser vocacional, llenos de preguntas y de respeto pero también orgullosos del su ser islámicos. Creo que un debate de este tipo puede tener éxito y sirve sólo si pones todas las cartas sobre la mesa, sin preclusiones. La sinceridad en las intenciones es la clave para el diálogo.
    El tema que estos chicos no entienden, como casi todos los musulmanes, es el valor de la sátira en materia religiosa: de hecho, en una sociedad en la cual la esfera religiosa impregna todo, no le ven el sentido. El después Charlie Hebdo ha traído a la palestra la no negociabilidad de la libertad de expresión. Por otro lado, quien invoca la blasfemia el sacrilegio en el mundo islámico, lo hace por razones políticas más que religiosas, así como aquellos que en Europa atacan al Islam por razones electoralistas. No defienden la libertad de expresión, sino sus intereses inmediatos. Personalmente, creo que la sátira religiosa es prescindible, aunque no censurable: debe ser ignorada por quienes se sienten ofendidos por ella. Pero la ofensa gratuita no es tampoco ese gran valor que se le suele atribuir.
    Agradable sensación de «notarlos» conmigo durante el curso, aspecto fundamental para un orador o un profesor y pensar que después de esta semana, Europa se ha transformado para ellos de un ente abstracto en un ser vivo, que en sus actividades profesionales considerarán con más simpatía que un simple «bloque comercial».
    La última lección fue un viernes, el día sagrado musulmán. Los chicos iban vestidos de blanco, muy elegante, para la oración de la tarde. Las chicas con el velo sobre sus hombros: mientras estaba terminando la recapitulación final, sonó la llamada a la oración principal: me sobresalté un momento, sin saber si debería parar. No: las chicas se pusieron el velo en la cabeza y continué a hablar. Compromiso entre la religión y la vida moderna, sin que la primera ni desaparezca ni prevalezca.
    En el momento de la entrega de diplomas, unos minutos más tarde, los chicos me aprietan la mano convencidos, las chicas con timidez, no acostumbradas al contacto «físico» con un hombre extranjero. Pero son diplomáticas, y dieron el tipo.


    La batalla del diálogo entre Occidente y el Islam todavía no está perdida todavía, simplemente hay que creer y trabajar para ello.

    En otros eventos de estos días, participé en una reunión para la armonía religiosa, en la cual entre los oradores figuraban a representantes de todas las religiones presentes en Pakistán y …de la Unión Europea (un signo que nuestro mensaje de tolerancia es apreciado) y otra con los representantes de los sindicatos, para explicar los mecanismos de la Unión Europea que vinculan el comercio con Pakistán al respeto de los derechos humanos, principalmente los de los trabajadores.
    Un público muy diferente al de los jóvenes diplomáticos, al cual tuve que dirigirme con un traductor para el urdu, uno de las primeras veces en mi vida hablando a una audiencia en un idioma distinto al suyo.
    Destacable notar la creciente simpatía que fluía a medida que avanzaba la intervención, y ver como personas de un perfil muy diferente al internacional se ensimismaban en el tema. Por cierto, gracias a nuestra política de preferencias comerciales, Pakistán exporta muchos productos, especialmente textiles, a la UE, una concesión que se hace por razones más sociales que económicas: más exportaciones significa más empleo, menos marginación y menos terrorismo. Pero esas concesiones están también vinculadas a mejoras demostradas en el respeto de los derechos humanos: todo un desafío.
    Estos días hemos también devoramos, en el espacio de unas cuantas pocas noches, la cuarta temporada de Homeland, prohibida en este país disponible en copias.
    La curiosidad residía en el hecho que la acción de esta temporada fuera en Islamabad, como ya me habían adelantado algunos amigos, que me habían preguntado acerca del realismo de la serie.


    Adelanto que las temporadas anteriores de la serie me habían gustado mucho, dado que su planteamiento es mucho más equilibrado que él la por otra parte entretenida Twenty Four de Keith Sutherland, todo un himno a «vale todo en nombre de la lucha contra el terrorismo».
    Finalizada la historia de Nicholas Brody, la cuarta temporada encuentra a Carrie Mathison jefa de estación de la CIA en Kabul, entre otro a cargo de los infames ataques de drones en territorio pakistaní (en la zona tribal, llamada FATA).
    Después de una malograda operación, la acción se traslada a Islamabad, en busca del líder terrorista que había sido objetivo d la bomba lanzada por el dron.
    Homeland 4 estaría es quizás la mejor temporada de la franquicia: apasionante hasta casi el final. Para mi sorpresa, la descripción del tema del terrorismo en Pakistán es muy realista: me parece extraordinario que una serie americana, en lugar de presentar una visión unilateral del tema, admita sus riesgos implícitos: el uso de los drones y sus numerosas víctimas colaterales; describa sin vacilar las distorsiones políticas que afectan las actividades de la CIA; y las contradicciones inherentes a la acción de los servicios secretos paquistaníes, divididos entre pro y anti-talibán, interpretados respectivamente por los personajes de Tasneem Qureshi y Aasar Khan.
    La red Haqqani es un grupo talibán que sí existe en FATA, y todos los elementos de la historia son realistas, salvo la orgia final de fuego y tiros a la cual parece que una serie americana de este tipo no pueda renunciar.

    Los talibanes no son presentados como «hombres de negro», sino como combatientes feroces y decididos, pero con un punto de vista, no el mal por el mal: una visión más realista de la habitual. Aunque Pakistán haya prohibido la difusión del programas en la televisión de este país, de hecho a quién sale peor es el jefe de la CIA, arrogante e incompetente y algunos otros americanos. Islamabad se describe como «una mierda de sitio», pero es un incompetente que lo hace, lo cual relativiza su alcance.
    Impresiona oír hablar del barrio en el cual vives (F 8/3, Mezquita Faisal), aunque las imágenes no acompañen : la serie fue filmada en Sudáfrica (totalmente imposible hacerlo aquí) y claramente, la que aparece no es Islamabad. Demasiada gente en la calle, demasiado «normal» la ciudad, que en realidad tiene un aspecto más amorfo y administrativo.
    La Embajada de Estados Unidos no está en una calle normal como se describe, sino inaccesible al público en el enclave diplomático: pero así complicaría el guion.
    Algunos detalles del punto de vista del iniciado: unas negociaciones diplomáticas entre Pakistán y otros países, por definición, no pueden ocurrir dentro de la Embajada de este último, deben tener lugar en un edificio del país anfitrión. La situación descrita en la serie es protocolariamente imposible.
    Algunas curiosidades: un chico y una chica paquistanís no pueden ir de la mano en la calle como se describe en la serie; los autobuses son mucho más desastrosos que como aparecen; y un agente del ISI (servicio de inteligencia paquistaní) no puede tener la apariencia y la ropa de Nimrat Kaur: los agentes secretos sexy al menos por ahora no son los pakistanís.


    En conclusión, buena serie, muy realista, bien hecha y convincente, con alguna simplificación y detalle fuera de lugar, pero parte agradable e instructiva.
    Islamabad no es el «lugar de mierda» que se menciona, pero de hecho aparece en la ficción mejor de lo que realmente es. Hay poco que ofenderse.
    En cuanto a mí, mis aventuras diarias superan con creces las de los protagonistas de la serie…

    Islamabad, 14 de febrero de 2015.

  • Diario de Paquistán: número cinco

    Tenía pensada otra página de diario, más divertida, que escribiré otra vez. En estos días Pakistán, país donde sufrimiento y sangre de por sí no escasean, está atónito acerca de su once se septiembre, el peor atentado de su historia, «Our darkest hour” como titula el Express Tribune. De poco sirve hacer un purpurri, culpabilizar al mundo musulmán en su conjunto, invocar a que se cierren fronteras, «ocupemos de nuestros asuntos» o al contrario «submergir de bombas a estos locos». La maraña afgo – pakistana es muy compleja, y las semplificaciones no ayudan. Hace falta mucho más de unas líneas para entrar en el tema, voy a intentar trazar un recorrido esencial que ayude a entender el contexto, para profundizarlo más adelante, yo también tengo que asimilar poco a poco los fragmentos del rompecabezas.

    El ataque del 16 de diciembre ha sido llevado a cabo por el principal grupo talibán de Pakistán, llamado TTP. La galaxia talibana no es unitaria, los talibanes de Pakistán, de Afganistán o del ISIS (Daesh) son cosas diferentes y aún cuando inspirados por ideologías similares no siguen exactamente la misma estratégia.

    Los talibanes (estudiantes, del Corán) son grupos de inspiración integralista nacidos en Pakistán en los años ochenta, debido al enorme impulso dado a las escuelas coránicas y al islamismo dado por el régimen militar desde el año 1977 (golpe del general Zia contra el presidente Bhutto), que empieza el proceso de islamización de este país, contrapuesto a la inspiración laica inicial de su fundador, Ali Jinnah. La inspiración ideológica del talibanismo reside en la escuela de pensamiento Deobandi, a la cual se inspiran la mayor parte de las madrassas (escuelas coránicas) y en el wahabismo, interpretación del Islam mayoritaria en Saudi Arabia, muy conservadora (interpretación literal del Corán, un texto escrito en el VI siglo d.C.)

    Los estudiantes coránicos formados en estas escuelas son sucesivamente enviados a luchar en Afganistán contra los soviéticos. Esta lucha la llevan adelante los mujaeddines, con ayuda estadounidense y pakistaní, que sin embargo persiguen diferentes objetivos: los americanos quieren echar a los rusos de Afganistán, los pakistanís controlar su patio trasero (la frontera entre Pakistán y Afganistán es porosa e incontrolable). Una vez derrotados a los soviéticos, en la guerra civil afgana que sigue, Occidente e India tienden a apoyar las milicias del norte (la que será conocida más tarde como Alianza del Norte, compuesta por tagiks, turkmenos, uzbekos y hazaras), Pakistán a los grupos pashtún, con fuerte arraigo de los talibanes. Hay que tener en cuenta que las poblaciones de la etnia pashtún, arraigadas a ambos lados de la frontera, se refugian en uno u otro según la evolución del conflicto. En este momento hay millones de refugiados afganos en Pakistán, y varios cientos de miles de pakistanís en Afganistán: depende de la tranquilidad relativa de las zonas de origen. Los refugiados, amasados en condiciones penosas en campos y sin perspectivas, son fácil presa de propagandistas, y reclutadores de soldados para la guerra.

    Los talibanes afganos toman finalmente el poder en Afganistán después de la caída del régimen pro – soviético: son los años del poder talibán en Kabul. El 11 de septiembre provoco’ una precipitosa intervención militar para echarlos (más que nada, porque habían acogido a Bin Laden y Al Qaeda, su aliado, no debido a su oscurantismo). La caída de los talibanes fue obra de la Alianza del Norte, apoyadas por Estados Unidos y otras potencias limítrofes, pero no de Pakistán, que no quería aniquilar las milicias talibanas, que se refugiaron al otro lado donde se quedaron durante años sin ser molestadas, y con libertad de paso. El hecho que los Estados Unidos decidieran no intervenir con sus tropas, sino confiar la lucha contra los talibanes a los aliados del norte contribuyó a conservar la fuerza de los primeros. Los EE.UU tenían dos objetivos en Afganistán: capturar a Bin Laden y trasladarse a Irak, donde se libraba otra batalla (caída del régimen de Saddam Hussein y control de las reservas petroleras iraquíes).

    El apoyo a la reconstrucción de Afganistán se quedó siempre en un plan militar, sin reales resultados en términos de desarrollo y mejora de las condiciones de vida de la población. Con el tiempo, la falta de resultados le permitió a los talibanes recuperar el terreno perdido: Afganistán no se ha fortalecido en su estructura estatal y sigue débil. La comunidad internacional se está yendo; después de una década, cansada de ver tan pocos resultados concretos. Pero para construir un estado sólido hacen falta décadas de esfuerzos e ingentes recursos, no bastan pocos años de presencia come ingenuamente nos obstinamos a creer en Occidente.

    Los talibanes, tranquilamente instalados en las zonas tribales de Pakistán, están ahora bajo presión, porque el gobierno civil pakistaní ha lanzado una ofensiva militar (Zarb-e-Azb – ataque decisivo y cortante), en zonas en las cuales los talibanes salidos de Afganistán se habían quedado sin ser molestados desde el fin de la guerra de Afganistán en 2002. Son zonas tribales, rurales y muy conservadoras. Los talibanes se mimetizan perfectamente, porque su cultura coincide con la local. En esa zona atacaron a Malala, y allí prevalecen valores muy lejanos a la vida moderna. Ahora la población local se ha refugiado a otra parte, en Pakistán o Afganistán, y el ejército está luchando con esa parte de grupos aún en el terreno (muchos se han ido, obviamente a ….Afganistán, aprovechando del retiro de las tropas occidentales). Es el efecto “manta corta”: les golpeas aquí, se van allá. Aparente tranquilidad por un tiempo, después se reorganizan y el terror vuelve a empezar.

    Durante meses los talibanes pakistanís han sufrido esta ofensiva, que quiere también remover las dudas persistentes hace anos sobre la verdadera voluntad pakistaní de eliminar las bases terroristas, y no han conseguido responder con atentados, que requieren cierta capacidad logística, en este momento puesta a prueba.

    El atentado de Peshawar no ha sido muy sofisticado, y podría confirmar que están en dificultad; sesi hombres armados y cubiertos de explosivos han trepado el muro de una escuela que pertenece al ejército, frecuentada por hijos de militares y donde enseñan mujéres de militares, disparando a placer y después accionando sus chalecos. Con 141 muertos, es el peor atentado de la historia del país.

    Se trata pues de una venganza explícita hacia los militares, a través de sus familias, sobre la cual se inserta el simbolismo del ataque a una escuela moderna, no «coránica», donde se enseñan matérias «inoportunas» respecto de la única verdad admisible.

    Una última nota (el tema no se agota aquí): por qué los agresores consideran admisible matar a niños? Más allá de los factores anteriores, hay que considerar que las zonas de presencia talibanas son bombardeadas con regularidad por el ejército, pero además objeto de la acción de los drones, no coordenados con la acción militar interna y dirigidos desde territorio americano, teledirigidos para golpear objetivos identificados como terroristas (líderes y militantes). El problema de la acción teledirigida es que depende de informaciones desde el terreno, por su naturaleza huidizas e inciertas, y provoca ingentes daños colaterales (nombre púdico para indicar muertes de gente que militantes no es: se calcula que en promedio 80 por 20 terroristas matados). Los agresores de Peshawar no estiman comportarse de forma distinta de sus enémigos. Este cuentagotas de víctimas civiles es una de las principales fuentes de alimentacón del terrorismo, y debería hacer entender a los partidarios de los bombardeos desde arriba que esa modalidad tiene también efectos contraproducentes.

    Queda mucho más en el tintero, será para otra ocasión.

    Islamabad, 20 de diciembre de 2014.

  • Diario de Paquistán, número cuatro

    En estos días me he estado preguntando por qué las dificultades iniciales, más o menos corrientes en cada inicio en un nuevo país, y tan parecidas en este a las que encontramos en la India hace doce años (tantas dificultades logísticas en un país organizado de forma completamente diferente a Europa y con criterios de calidad muy distintos, o inexistentes; casas grandes, feas y mal construidas, a precios triplicados comparados con la lógica, sin que como extranjeros y debido a las reglas de seguridad podamos obviar a este sistema, que favorece a los propietários en detrimento de los inquilinos; tiempos infinitos para resolver cualquier cosa, tipo el mes que llevamos en intentar abrir una cuenta corriente, quién sabe por qué (y son solo unos ejemplos), me estén resultando tan pesados ahora en comparación con 2002.

    Creo que eso se debe a tres factores: por un lado, tenemos doce años más, y somos menos pacientes. Segundo, uno siempre piensa que las experiencias negativas no se repitan en el tiempo, solo para descubrir que haber pasado por ella antes no te las evita: simplemente te preparan a enfrentarlas con una perspectivas diferente, pero tienes que hacerlo igual. Tercero, y creo que decisivo:  esta es la primera vez que pasamos a través esta dificultad y el estress derivado, sin que nuestro hijo Matías esté con nosotros. Tiene veinte años y estudia en España. Su lejanía, su ausencia cada noche  cuando se evaluan los (escasos) avances del día es el precio más caro a pagar a nuestra profesión, sobre todo cuando la ejerces en un país difícil como este. Por un lado te deja más tranquilo que no corra riesgos aquí, donde por otra parte no podría estudiar, por el otro lado te falta terriblemente su presencia física: la gran ventaja de la primera parte de una carrera internacional es que tu hijos están contigo, todo el resto viene después. En la segunda parte puedes alcanzar puestos más prestigiosos, pero sientes más el peso de la distancia.

    Otra cosa a la cual te acostumbras con dificultad, y esto aquí, no en otras partes, son los coches blindados, las escoltas, la sensación de nunca estar solos, nunca libre de verdad. Por otra parte, es difícil sentirse a gusto cuando no puedes pasear, ni moverte libremente por la ciudad. Una primera consideración: los coches blindados son muy incómodos. Las puertas muy pesadas, el ambiente interior poco confortable. El otro día preguntamos por qué las ventanas de una casa que nos gustaba fueran tan oscuras: ingenuamente pensamos que la capa negra tuviera por finalidad reducir el calor. Qué va: es para evitar que en caso de explosión los cristales se vayan por todas partes convertidos en balas. Lo mismo en el coche. Menudo plan.

    No es raro que cuando se vive en estas condiciones la cosa que más te falta no sean tiendas rebosantes, bebidas alcohólicas o variedad de restarurantes, sino poder caminar por la calles sin temores.

    En estas semanas se han producido en este país eventos que han hecho ruido en el mundo: aparte la confirmación de la pena de muerte por blasfemia de Asia Bibbi, de la cuall ya hablamos, también el asesinato por una multitud de una pareja cristiana en una aldea de Punjab: se les había acusado de blasfemia, porque se habrían encontrado en su basura unas hojas del Corán. Una multitud rabiosa, arengada por el imam local, les ha  linchado y quemados en un horno. Historias de ordinario horror.

    En la prensa europea noticias de este tipo, que sean de India, de Paquistán o de oriente medio, se suelen presentar como «una ofensiva contra los cristianos». La realidad es más compleja, aunque no menos preocupante.

    La que se está dando en el mundo musulmán es una radicalización religiosa de la sociedad, inspirada en partes iguales por un rechazo generalizado de occidente, de una globalización inspirada en valores ajenos al Islam, del fracaso económico de muchos países islámicos, incapaces de ofrecer perspectivas a sus poblaciones y del apoyo por parte de los países del golfo, interesados en buenas relaciones económicas con occidente, al cual venden gas y petroleo, pero también evitar esa democratización que un desarrollo económico compartido generaría.

    Países como Paquistán o Afganistán, aún sin haber sin haber sido nunca «occidentales» en el pasado, habín experimentado cierto desarrollo en esa dirección en sus realidades urbanas. No en el campo, donde vive la mayor parte de la población. Desde los ochenta en adelante (revolución islámica en Irán), y definitivamente desde el 11 de septiembre, esa tímida tendencia revertió, y el radicalismo volvió a prevalecer. Hoy el radicalismo, enseñado en las madrassas, en las cuales millones de chicos estudian solo materias coránicas, compite no con el Islam moderado, sino con el conservador, inmóbil en materia social. El islamismo moderado que tanto gusta en occidente, laico, moderado y tolerante, está en franca minoría aquí.

    Para sobrevivir a la ofensiva del radical, cada vez más agresivo, el Islam conservador prefiere contemporizar, sin obstaculizarlo, bloqueando la sociedad sobre posturas nuy lejanas de las que consideraríamos normales en occidente.

    Los radicales interpretan a la letra el Corán, escrito en el siglo VI d.C., y sobre esta base justifican la eliminación física de los politeistas y la sumisión de las otras religiones monoteistas (no eliminación, sino ciudadanía de segunda) Una realidad que lleva existiendo siglos en tierra islámica, pero que ha cobrado nuevo vigor en las últimas décadas debido a la radicalización en curso. Los cristianos llevan siglos viviendo como minoría de segunda, pero respetada. El auge del radicalismo volvió a poner de moda lecturas de la situación del siglo VI d.C.

    Este desarrollo se vio favorecido también por la actitud de quién veía en el comunismo el nemigo a abatir, y para conseguirlo toleró o apoyó quién se le opusiese, fuera quién fuera. La lógica «el enemigo de mi enemigo es mi amigo SIEMPRE GENERA MONSTRUOS».

    En este marco, los integralistas sunitas consideran sus enemigos cualquiera diferente de ellos: chiitas, otras minorías musulmanas, cristianos, hindués, budistas, mujeres emancipadas, progresistas, reformistas.

    Los cristianos están en Paquistán entre las comunidades más pobres y marginadas: no se les ataca por cristianos por cristianos, sino por ser minoría, en un país que discrimina cualquier minoría. Por lo tanto, no es una ofensiva contra los cristian contra cualquiera distinto de la mayoría.

    La pobre pareja linchada y quemada no había cometido ningún acto de blasfemia: erano campesinos pobres endeudados, que le debían dinero al proprietario de la tierra que trabajaban: invocar blasfemia fue simplemente un modo para castigarles, y avisar a otros en la misma situación. La religión se vuelve una excusa para intensificar la presión social, en un país pobre y muy clasista.

    Por otra parte, la ley de blasfemia se usa sobre todo en contra de musulmanes, a menudo minoritarios, aunque en Europa se hable solo de los casos contra cristianos, de por sí muy graves (las primeras reacciones del gobierno han sido de condena, y muchas personas que participaron en los hechos han sido detenidas, veremos lo que sigue, a menudo decepcionante). Pero la que está en curso en el mundo musulmán no es una guerra contra el cristianismo, sino contra la diversidad, contra el pluralismo.

    Ante situaciones tan monstruosas, en un país en el cual los derechos humanos son violados sistemáticamente, lo tribunales nunca condenan a nadie por delitos cometidos contra las minorías, que sean religiosas, étnicas, mujeres o niños, a veces te gana la desazón: con todas las presiones que los socios internacionales puedan hacer, los avances son lentos, limitados, más ligados al cambio social y de mentalidades que a las acciones de un gobierno.

    La consciencia de querer cambiar tiene que venir desde dentro, y no es fácil verla. También la reciente visita del representante de la UE para derechos humanos, Stavros Lambrinidis, confirmó todas las dificultades, y los escasos avances. Incluso ligar el acceso de productos de Paquistán a nuestro mercado a progresos concretos en el campo de derechos humanos, a través del mecanismo llamado GSP +, tiene límites y hay que usarlo con prudencia.

    En este marco complejo, en una parte del mundo donde ser occidental no genera simpatías, sino sospecha (la visión prevalente aquí es que nosotros occidentales queremos humillar constantemente a los musulmanes, tenemos que actuar con circunspección), promover los convenios internacionales de respeto de los derechos humanos que Paquistán libremente subscribió, como la sobre el derecho de los niños que cumplió esta semana 25 años, es muy importante. Recordémoslo, no son derechos occidentales, sino universales, y cuando un país suscribe un convenio se obliga a respetarlos y promoverlos en la legislación y en la práctica.

    Para dar una idea de las dificultades de ciertos temas, piénsese que la semana pesada la asociación de escuelas privadas de Paquistán prohibió el uso del libro de Malala, considerando que promovería valores “anti – islámicos”: aclamada en el mundo, criticada en casa.

    Esta semana intervine dos veces sobre el tema: en un festival de promoción de los derechos de los niños, en el cual una ONG financiada por la UE presentaba espectáculos de marionetas que cuentan historias relacionadas con los derechos de los niños (15 millones de niños en Paquistán no acuden al colegio, 10 millones niñas, y muchos trabajan). Y en un congreso sobre el tema en una universidad de Islamabad.

    Children festival

    Todavía no estoy muy acostumbrado a encontrarme ante un público musulmán, en el cual por ejemplo casi todas las estudiantes llevan pañuelo, pero más me sorprendió enfrentarme a niños de diez años en el primer evento. Tuve que cambiar el discurso que tenía preparado, centrado en convenios internacionales, compromisos y legislación, para concretar mejor con un público tan joven. Y al hablar después de los muñecos, ¡todo un desafío!

    Children festival 2

    Les conté que también en mi país había marionetas, llamadas “pupi”, nombre muy parecido a “puppets”, para decirles que las diversiones que les gustan a los niños son muy parecidas en todas partes: estamos ligados unos a otros por tantas cosas que tenemos en común, más allá de nuestras culturas. E de mi sorpresa cuando, ya mayor, había descubierto a los “pupi” también en el norte de África, entendiendo que no eran propios de nuestra tierra, como había pensado hasta entonces: cuanto en común tenemos en este inmenso espacio entra el mar Mediterráneo y el océano Indico, cuando intercambiamos y nos influenciamos unos a otros, ¡incluso sin estar conscientes de ello!

    Children festival 3

    No sé si habré tenido éxito con mi planteamiento, pero algunos chicos de las primeras filas me dijeron que mi discurso les había gustado más que los otros. Quién sabe.

    Mi primera conclusión de este periodo aquí es que la batalla cultural es inmensa, difícil, y que será un camino lleno de dificultades y frecuentes frustraciones. Nada de “fin de la Historia”.

    Islamabad, 23 de noviembre de 2014.

  • Diario de Paquistán – número tres

    Ha pasado un mes de nuestra llegada: entre fiestas y exasperante lentitud de la burocracia local, todavía nos falta mucho para instalarnos: solo esta semana recibimos nuestras tarjetas diplomáticas, que son nuestros documentos aquí y son necesarias para la mayoría de los trámites. De trasladarnos a casa todavía no se habla, quizás en un par de semanas: todo es lentísimo, una dimensión que a menudo olvidamos en Europa, donde exigimos respuestas rápidas (en Italia ni tanto…).

    Lunes y martes son otra vez festivos: el noveno y décimo día de Muharram, primer mes del año islámico, especialmente importante para los chiitas, que el martes recordaran en el Ashura la muerte del Imam Hussein, nieto del Profeta y según su versión su legítimo heredero al frente del Islam. Es en esta ocasión que se celebran, alrededor de las mezquitas de observancia chiita, las famosas procesiones de flagelantes, algo parecido a los nazarenos de las semanas santas españolas: solo en Islamabad alrededor de doscientas. Yo nunca las he visto en vivo porque en el único país musulmán donde había vivido con anterioridad, Marruecos, no hay presencia chiita.

    El problema es que, debido a los notables problemas existentes entre sunitas y chiitas en todo el mundo islámico, estas procesiones son tomadas por los sunitas radicales como provocaciones, y a menudo son objeto de ataques violentos o con explosivos; en occidente se pierden en la confusión que rodea los atentados en esta región, pero las ceremonias chiitas son a menudo detonante de los atentados más graves. Por esta razón, no podré ir por la calle a verlas en primera persona, todas las embajadas lo prohíben, y los mismos paquistanís limitan al máximo sus salidas de casa: solo el año pasado murieron 10 personas en la vecina Rawalpindi. Una lástima que una manifestación religiosa muy particular y participada (los latigazos de los flagelantes van en serio y provocan abundantes sangramientos) se vuelva razón para choques por otra parte seculares. Y que la geopolítica actual no hace que exacerbar.

    Siempre en materia religiosa, la semana pasada participamos en una ceremonia budista por la paz en la región en Taxila, antigua ciudad en la ruta de la seda, hoy en ruinas pero con importantes restos arqueológicos: arquitectura budista con fuerte huella helenística, dado que la ciudad fue una de las etapas de Alejandro y la influencia de los cánones griegos es muy visible en las estupas (templos) budistas. La impresión de fusión religiosa recuerda en pequeño, para quien los conocen, los templos de Angkor Wat en Camboya que nacieron hinduistas con la dinastía khmer para volverse después budistas. Taxila era una importante ciudad del reino di Gandhara, que fue hinduista, budista, budista – helenista, para después decaer con las invasiones musulmanas.

    Por curiosidad, existe en Paquistán un valle en el cual viven descendientes griegos de los macedones de Alejandro, que practican una religión pagana y producen, únicos aquí, vino y licores. Taxila es, como la mayor parte de los sitios arqueológicos en esta parte del mundo, diferente de los nuestros: mucho más desperdigado, incomodo de visitar, errando entre aldeas y greyes: una sensación quizás parecida a la de los ingleses que en su viaje iniciático a Italia nos hicieron redescubrir unas ruinas que habían quedado siendo reductos de pastores y su ganado.

    La ceremonia religiosa tenía una fuerte carga simbólica porque era budista, pero por definición abierta a personas de todas las confesiones, y se desarrolla en un momento de fuerte empuje del radicalismo religioso, que está expandiendo en esta parte del mundo., provocando cada vez más intolerancia hacia los otros credos, que sin embargo tienen siglos de presencia. Llama la atención que en monasterio budista en el cual estuvimos (Jaulian Monastery) se trataba probablemente de la primera ceremonia religiosa en catorce siglos, desde que los monjes se fueron con la llegada de los invasores islámicos.

    Los jóvenes presentes iban casi todos vestidos de verde: les preguntamos si la cosa tenía una explicación ritual y o, eran los colores de Paquistán: nunca olvidar la importancia del sentimiento nacionalista fuera de Europa. El estado – nación se ha visto erosionado en nuestro continente, pero en el resto del mundo la bandera sigue contando. Para un europeo, acostumbrados como estamos a la secularización y al peso relativo de la diversidad religiosa (eres religioso o no, pero no estamos acostumbrados a la convivencia entre diferentes religiones, con la excepción de la subida reciente del islam), es importante notar la importancia también de la pertenencia confesional y de sus implicaciones políticas, que caracteriza toda esta inmensa región que va de Marruecos al Mar de China. La identidad religiosa te define mucho más que la social, un error considerarla «un detalle».

    Una parte muy importante de mi trabajo consiste en representar a la UE en reuniones públicas, eventos, seminarios sobre los más variados temas. Con el tiempo, me he ido sintiendo cada vez más a gusto al hablar en público, lo que para otros es una via crucis. ¿Quien hubiera dicho que el chico tímido y callado de un tiempo se trasformaría así? Cosas de la vida. Sin eso, mi trabajo sería como para un bailarín no hace ruso de las piernas: misión imposible.

    En el fondo, nuestra primera función es representar a Europa, dar a conocer su realidad, sus posiciones y sacar la máxima información sobre las de nuestros interlocutores para orientar a acción. Fundamental entonces hacer relaciones públicas y desarrollar la capacidad de conocer y darse a conocer.

    En este marco, uno de los aspectos más difíciles al cambiar de país es aprender a adaptarse al sentido del humor prevalente. Se tarda un poco en captar las claves del humor, de los comportamientos que generan empatía. Yo estoy a gusto si puedo intercalar mi discurso con cierto humorismo cómplice, y a disgusto si tengo que quedarme en un nivel formal. La transferibilidad del sentido del humor es limitada, y este es uno de los aspectos que algunos de nuestros líderes políticos (italianos), en su autoreferencialismo, nunca entendieron: en el ámbito europeo, multilingüe y mediado por traductores, las bromas no impactan lo mismo que lo hacen en tu país, donde la complicidad es más directa. Si abusas de ellas, das de ti (y de tu país) una imagen ligera: y además, no se entienden.

    En el día a día en las oficinas de la UE, donde se trabaja en inglés y (cada vez menos) en francés, que nos guste o no prevalece el humor de tipo británico, y no es fácil encasillar otros. En las cumbres ministeriales las bromas son funcionan para nada, mejor evitarlas (nuestros líderes se hartaron de hacerlas, curioso que nunca entendieran que eran contraproducentes).

    Importante pues respirar el clima del país, entender cómo se ríen, que los mueve, que grado de espontaneidad y personalización adoptar.

    En Brasil, mi primer destino extra – europeo, en poco tiempo me fue fácil adquirir las clave del humor: muy directo, informado sobre la actualidad, incluida la futbolística (nunca te ganarás un auditorio brasileño si no haces referencia al futbol), con cierto grado de complicidad hacia unos aspectos lúdicos del ser brasileiro. Fundamental, para generar simpatía, ir intercalando expresiones idiomáticas locales que no enumerare aquí. Para que la gente te escuche con simpatía e interés, tienes que hablar SU lengua, usando expresiones que les resulten familiares. Además, tienes que cambiar el lenguaje según el ambiente en el cual estés: no lo mismo dirigirse al Congreso que a o hablarle a los vecinos de un barrio donde estas trayendo electricidad o un centro de salud (cosas hechas no en Brasil sino en El Salvador): en todas tienes que encontrar las palabras adecuadas.

    Uno de los grandes fallos de los malos oradores es hablarle a todo el mundo igual, porque no demuestras empatía, ni que te has molestado en prepararte pensando en ellos. De esta manera, los pierdes y fallas en tu objetivo de comunicación.

    Cuando de Brasil pase a India, me di cuenta en seguida que el mismo tipo de humor, complaciente y simpático, no cuajaba: inútil buscar la complicidad de un público para el cual yo seguía siendo diferente. Millones de brasileños tienen raíces italianas o europeas, y para ellos yo podría perfectamente ser brasileño. Para un indio o un paquistaní, no way, siempre serás diferente de ellos. También lo he visto en el caso de los compañeros que aprendieron bien el hindi, lo cual yo no conseguí, y que volveré a intentar ahora con el urdu (al fin y al cabo son la misma lengua, tengo una segunda oportunidad): no siempre ese esfuerzo se aprecia, porque de todos modos se quiere que sigas siendo un outsider.

    Con el tiempo aprendí a moverme en el espacio indio: me acostumbre’ a convivir con sus ritmos (las guirlandas de flores, los sempiternos tés) y secundar su vanidad. Aprendí a usar metáforas del cricket y hasta a jugarlo (para India y Paquistán cumple la función de nuestro futbol: si te pierdes el cricket, te pierdes parte de este mundo). Entendí que usar ejemplos históricos no es útil porque no están acostumbrados a ello: las referencia que un público indio maneja son las a su mitología hindú, no a la historia de la India (y obviamente no a la europea: nada más llegar a India me sorprendió un sondeo entre adolescentes que situó a Adolf Hitler como el personaje histórico más importante del siglo XX: uno habría pensado Gandhi, ¿no?).

    En El Salvador es importantísimo tener en cuenta la fuerte religiosidad católica: toda ceremonia pública empieza con himno nacional y bendición. De vuelta a Latinoamérica, se creaba otra vez una relación cercana, pero hay que recordar que las sociedades centroamericanas son muy diferentes a la nuestras y también el humor se adapta. Otra vez el futbol a escena, pero esta vez español: Barça y Madrid tiene más hinchas en Centroamérica que en España, y no tuve dificultas en comulgar con la parroquia más numerosa: la blaugrana, a la cual yo también pertenezco. El gran éxito del equipo en esos años ayudo mi retórica, las victorias hacen magnánimo.

    Aquí en Paquistán todavía no he hablado gran cosa en público: estoy intentando entender las claves de la elocuencia local. Hablan un inglés salpicado de urdu, a vez media frase en cada lengua, e incluso el acento no ayuda, a veces se sigue mal. Ya entendí que sobre religión y costumbres sociales no se bromea. Veremos: si al final de mi mandato acabare’ contando chistes medio en inglés y medio en urdu me hare’ popular: de momento, la cosa se antoja complicada.

    Islamabad, 3 de noviembre de 2014.

  • Diario de Paquistán, número dos

    Quince días largos han pasado desde nuestra llegada, y todo avanza muy despacio. El hecho que coincidiese con la importante fiesta musulmana de Eid-al Adha (la fiesta del sacrificio, cuando todas las familias deben sacrificar un cordero en recuerdo dela prueba de Abraham) contribuyó a ralentizar aún más nuestro arranque: la ciudad estuvo en inactividad total durante seis días, imposible hacer nada.

    Esto ha intensificado ese «slowly slowly” de por sí habitual en esta parte del mundo, que ya habíamos conocido en la India. Es importante asimilar ritmos y reglas de aquí, inútil intentar imponer los de fuera, eso solo genera frustraciones.

    Isabel debía completar sus vacunas: por esta razón, hemos tenido que ir al único hospital público de Islamabad habilitado para emitir los certificados internacionales de vacunación (las tarjetas amarillas de la OMC). Muy importante la de la polio, porque este es uno de los pocos países del mundo donde todavía no está erradicada. Aparte de esa, que aquí es todavía de suministro oral, teníamos que hacer algunas otras, que hemos tenido que comprar nosotros mismos en farmacias y llevar al hospital, que no las tiene. Un primer aviso de lo que son los hospitales aquí.

    Efectivamente, cuando fuimos constatamos que era muy básico, sobrepoblado, atascado y con una higiene mejorable: si esta es la situación en la capital, podemos imaginar o que será en las provincias y en las zonas tribales, en las cuales la presencia del Estado es escasa y a menudo están presente los talibanes. Sin embargo, nos trataron muy amablemente, como es de costumbre por aquí, con la atención que se puede reservar a dos extraterrestres, uno en traje y corbata, la otra sin velo, aterrizados evidentemente desde otro planeta. No está mal, no siempre se acogen igual de bien a los extraterrestres.

    El problema real fue de práctico: como conseguir vacunarla a Isabel sin que se quitara la camisa, exponiendo su piel de esta forma antes las dos enfermeras, visiblemente cortadas? Al final, se consiguió, aunque lo hicieron un poco patosamente a causa de sus nervios. Debido a una situación tan rara. No queda muy claro como las hacen habitualmente sin que se vea la piel, misterio.

    La vuelta de la polio a Paquistán merece ser contada: este país tiene el dudoso honor de ser, con Afganistán y Nigeria, uno de los tres países que no han erradicado todavía esa enfermedad, incurable pero prevenible vacunando a los niños.

    De hecho, en 2008 los casos habían caído a cero, premisa para una consolidación futura de la erradicación. Pero esto coincidió con el auge de los talibanes en las zonas tribales: ellos no creen en la medicina moderna, considerada una injerencia indebida en la voluntad divina, y en esas zonas han empezado a hacer propaganda negativa en contra de la vacunación, argumentando que se trata de una conspiración anti islámica promovida por Occidente para esterilizar los niños musulmanes y propagar el HIV… En un contexto de analfabetismo y de escuelas boicoteadas por los mismos motivos, el edificio empezó a tambalear. Ada vez más padres han rechazado la vacuna para sus hijos, y la polio ha vuelto en estas zonas.

    El hecho que la detención de Bin Laden en Abbottabad hubiese sido facilitado por un falso inspector anti polio, que penetró en su residencia y confirmó su presencia en el lugar, contribuyó aún más a hacer ver los agentes anti polio como enemigos públicos del Islam: de hecho, se han vuelto objetivos de ataques terroristas y varios de ellos han sido asesinados ya.

    Resultado: la polio está de vuelta, golpeado a niños no vacunados, más de doscientos este ano, y ha vuelto a propagarse> Quien ha viajado a Paquistán tiene que acreditar estar vacunado, algo que en nuestro caso hicimos en la infancia y de lo cual no queda huella administrativa. Por esto tenemos que volver a vacunarnos.

    ¿Quién diría que alguien pueda oponerse a un objetivo tan claro e salud pública? En el mismo Afganistán ha habido pocos casos este ano, todos en las zonas pastún, como también pasa en Paquistán. Con la excepción de Nigeria, la polio es un problema que solo concierne zonas habitadas por esta etnia, en el seno de la cual se desarrolló el movimiento talibán, a caballo entre estos dos países.

    A esta etnia pertenece también Malala, a la cual fue otorgado la semana pasada el premio nobel de la paz: un premio acogido con satisfacción por autoridades y la parte «comprometida» de la sociedad, pero criticado por otros: comentarios que demuestran el fuerte machismo que impregna esta sociedad. Los talibanes han publicado un comunicado afirmando que no consideran a Malala una buena musulmana.

    Esta semana también hubo otro desarrollo negativo: la Corte Suprema acaba de ratificar la condena a muerte de Asia Bibi, una mujer cristiana de 50 años acusada de blasfemia, pena perseguible por la muerte en el código paquistaní. Justo esta semana se ha celebrado la jornada mundial contra la pena de muerte: en esta país la última ejecución tuvo lugar en 2008, pero hay miles de personas condenadas, sin que el gobierno se haya adherido claramente a la moratoria de ejecuciones promovida por la UE y aceptada por gran parte de los países del mundo, mucho de los cuales aún no son abolicionistas.

    En Paquistán la pena existe por 27 delitos, entre ellos blasfemia (contra el Islam), apostasía y …relaciones extramatrimoniales. El caso de Asia prevé otro nivel de apelación, y probablemente al final no se llevara a extremas consecuencias, pero indica la existencia de una situación compleja de discriminación hacia las minorías religiosas, entre ellos la cristiana. El elemento probatorio de la blasfemia son las declaraciones coincidentes de varios testigos, peor en el marco de la realidad de las aldeas con sus divisiones sociales y religiosas todo se vuelve más aleatorio. La UE expresó su disconformidad por la confirmación de esta condena y el deseo que Paquistán modifique cuanto antes su legislación para alinearla con los estándares internacionales en materia (según los cuales delitos como este, si jamás existen, no deberían prever sanciones tan radicales).

    A la luz de las fuertes presiones sociales para que se mantengan en el código, se puede imaginar la controversia de este tema.

    Islamabad, 18 de octubre de 2014.

  • Diario de Paquistán: número uno

    Gracias a todos por las felicitaciones y ánimos. Llegamos a Islamabad y las sensaciones son más o menos: la ciudad parece poco atractiva, pero son sobre todo otros los factores que dejan perplejos: la sensación de pasar de una fortaleza a otra sin que sea posible ningún movimiento autónomo o simplemente caminar por tu cuenta a ninguna parte; la extrañeza del vivir con escolta y moverse en coches blindados, no lo más agradable del mundo. Movimientos super lentos entre continuos controles y barreras. Mah…de momento parece dificil acostumbrarse a ello, es posible que la inmensa libertad de la que gozamos en Europa, pudiendo movernos libremente y sin peligro a cualquier lado, algo que damos por hecho, sea uno de las mejores aspectos de nuestra forma de vida.

    Islamabad, 3 de octubre de 2014.

    En nuestra primera semana en Paquistán, siento otra vez ese vértigo que ta da la llegada a un país totalmente nuevo: todo queda por organizar, a partir de lo básico: un teléfono, lo movimientos a la espera de tu mudanza y del coche, casas a visitar intentando orientarse entre los barrios y las calles. Si te trasladas dentro de Europa o de Occidente, todo es relativamente fácil: los parametros se asemejan, a pesar de algunas diferencias. Cuando te trasladas a un país con otra cultura, en muchos casos te quedas en entredicho. Nuestra expriencia india nos sirve para interpretar las situaciones paquistanas, con el agravante de la emergencia seguridad, mucho menos tal en el país vecino.

    Un punto común a todos nuestros traslados extra – europeos (Brasil, India, El Salvador, Paquistán) es la persistente lucha contra un enemigo omnipresente: el aire acondicionado, usado en América y Asia de forma indiscriminada en hoteles y lugares públicos. Lo primero que hay que hacer, en los periodos iniciales en hoteles, es apagar el maldito aire acondicionado, glacial, que vuelves a encontrarte en 18 grados o menos cuando vuelves a ella. Dando vueltas al mundo he descubierto en mi propia piel que fuera de Europa, el aire acondicionado a tope es un simbolo de distinción económica y social. Un latino americano y un asiatico «bien» deben moverse entre hielos, para marcar su diferencia respecto de las masas que están fuera de hoteles, shoppings y restaurantes de lujo, que sí están expuestas a calores y sudores. Levemente distinta, en mi opinión, la concepción estadounidense del aire acondicionado (y en su caso, también del hielo, omnipresente en pasillo de hoteles / moteles y en los vasos, aún cuando inútiles). Allí el aire acondicionado no distingue entre ricos y pobres, sino refleja ese sentido de superioridad / indiferencia del hombre hacia la naturaleza, tipico de la civilización americana. En ninguna parte te congelas como en los Estados Unidos en verano. En Asia y Latinoamérica te acercas, por lo menos los que tienen paso a los lugares exclusivos.

    Por lo tanto, a las dificultades iniciales se añade casi siempre una casi – enfermedad: en este momento tanto Isabel como yo la estamos rondando: en la habitación la temperatura está bajo control, pero desde el pasillo a salida te pasmas. Inevitable para un europeo, hijo de las cuatro estaciones, caer enfermo antes o después. Los locales no, para ellos el efecto – igloo es un honor. Con muchos recuerdos al calentamiento global.

    Islamabad, 10 de octubre.

  • Diario de Paquistán – número cero

    Mañana será un cumpleaños muy especial: haré 52 años y 22 de casado en un avión que me llevará, junto con Isabel a Islamabad, pasando por Doha: el destino más dificil de nuestra vida por otra parte tan movida (es la octava mudanza y el sexto país desde que nos casamos aquel primero de octubre de 1992 en la Villa Napoleónica de Milán).

    Ayer cerramos nuestro enorme contenedor, en el cual caben todas nuestras cosas, hoy entregamos el coche: recuperaremos todo dentro de dos o tres meses.

    Salimos con el justo grado de aprensión de cara al futuro, en una zona del mundo objetivamente complicada. No sabemos lo que pasará, aunque normalmente la realidad del terreno es mejor de la que describen los medios de comunicación, histéricos, superficiales y fomentadores de discordia.

    Da igual: ya veremos lo que nos espera. No tenemos el glamour políticamente perfecto de George Clooney y Amal Alamuddin, ni su plástica perfección. Nos tomamos nuestro taxi y luego nuestro avión. Siempre juntos hace 22 años, y muchos más por delante. Con nosotros el espíritu de Star Trek, y las ganas de enterarse.

    Waterloo, 30 de septiembre de 2014.

  • Estados Unidos y la Unión Europea frente a India

    Los analistas económicos internacionales empiezan a dar por sentado que en el escenario del futuro será fundamental el papel de China y también de India. En este nuevo marco asiático, ¿cuál es el enfoque que Estados Unidos y la Unión Europea le están dando a sus relaciones con India?

    En los últimos años, se ha dedicado más atención internacional a China que a India. Esto obedece a diferentes razones: las tasas de crecimiento indias no se han acercado a las chinas hasta fechas recientes, el flujo de inversiones anuales hacia India es 10 veces inferior al flujo hacia China, el intercambio comercial y la competitividad de China con el resto del mundo superan con mucho a India. Desde el punto de vista político, a pesar de ser una democracia consolidada y un Estado de Derecho, India resulta un país enigmático por su complejidad. Si añadimos a estos factores el peculiar estilo diplomático adoptado por Nueva Delhi, inspirado en los respetables pero algo obsoletos conceptos nehrunianos, y un relativo y voluntario aislamiento internacional, debido también a decisiones de gobiernos indios recientes (ensayos nucleares de 1998, posturas cuanto menos originales en cuestiones multilaterales como el Protocolo de Kioto, la Corte Penal Internacional, escaso entusiasmo hacia la Organización Mundial de Comercio y la ronda de Doha), podemos hacernos una idea de las razones del relativo escepticismo hacia India.

    Este panorama ha ido cambiando en los últimos años: el despegue económico indio, la consistencia de las reformas, impulsadas por gobiernos de todo color, el auge del sector servicios, donde se ha convertido en un verdadero líder mundial, y los nuevos equilibrios internacionales han arrojado una nueva luz sobre la realidad y el potencial de India.

    India fue la gran protagonista del Foro Económico Mundial de Davos (25-29 de enero de 2006). Además, la visita de George W. Bush a este país asiático en marzo fue un momento de notable importancia, especialmente tras la firma del acuerdo nuclear entre Washington y Nueva Delhi, que ha modificado de manera sustancial el panorama nuclear en el mundo.

    India está de moda. Su música, el cine de Bollywood, su cocina, sus cánones de belleza empiezan a hacer mella internacionalmente: se está desarrollando un soft power (poder blando) indio que se une con una tradición consolidada de atención hacia la componente místico-espiritual de esta gran cultura.

    Los analistas económicos internacionales empiezan a dar por sentado que el escenario del futuro no será India o China, un planteamiento que subrayaba las diferencias entre los dos modelos, y esencialmente a favor de China. Ahora empieza a hacerse evidente una realidad alternativa: China e India. Por primera vez desde los tiempos de la revolución industrial, el crecimiento económico internacional se originará en las próximas décadas principalmente en países en los que la mayoría de la población seguirá siendo pobre o, por lo menos, mucho menos rica, en términos por habitante, en comparación con los estándares occidentales. Las proyecciones de las tasas de crecimiento ponen en evidencia el riesgo de una marginación creciente de los países europeos, sin que esto signifique que las nuevas economías emergentes asiáticas pasen por delante de Europa en calidad de vida, acceso a bienes y servicios y renta per cápita, pero sí un peso decreciente de Europa dentro de la economía mundial.

    En este nuevo marco asiático, ¿cuál es el enfoque que Estados Unidos y la Unión Europea le están dando a sus relaciones con India?

    EE UU y la clave india

    Desde su independencia, en 1947, India nunca ha tenido una relación especialmente buena con EE UU, ni Washington miró jamás con especial interés a Nueva Delhi. Los planteamientos de Jawaharlal Nehru eran esencialmente de naturaleza socialista, aunque no faltaron dentro del Congreso quienes, como Sardar Patel, ministro del Interior, proponían para el nuevo país una política económica liberal. Sería, sin embargo, un exceso de simplificación reducir al factor socialista las razones de la escasa simpatía entre Washington y Nueva Delhi. Nehru, que ejerció un control absoluto sobre la política india hasta su muerte, en 1964, no era anti-americano. Su socialismo no tenía tintes ideológicos, sino más bien intelectuales. Su visión de economía planificada resultaba de un análisis de las necesidades específicas de India, un país atrasado en el que la libre iniciativa capitalista no podía ser suficiente para alcanzar el desarrollo económico.

    Al debate entre planificadores y liberales tenemos que añadir por lo menos una tercera visión, que tuvo una enorme importancia en el proceso que llevó a la independencia del país: la apuesta, por parte de Mahatma Gandhi, de las aldeas, llamadas a transformarse en miles de polos autosuficientes de producción económica tradicional y preindustrial, en los que la población produciría directamente los alimentos y la ropa que necesitase. Gandhi no creía en la oportunidad de un desarrollo industrial de India, pues lo consideraba contrario a sus valores culturales tradicionales.

    La necesidad de hacer frente a las inmensas necesidades de la población llevó a Nehru a una economía planificada, cuyo arquitecto fue, a partir del segundo plan quinquenal (1956-61), el economista Mahalanobis. Desde entonces y hasta la apertura económica de 1991 (durante el gobierno de P. V. Narasimha Rao, siendo ministro de Hacienda el actual primer ministro, Manmohan Singh), la industria india fue esencialmente estatal, dependiente de licencias y permisos públicos (sistema conocido como licence raj).

    En un país orgulloso de haber obtenido su independencia de forma pacífica y contando solo con sus propias fuerzas, sin recibir ninguna ayuda externa de envergadura, había una fuerte presión para mantener el control del desarrollo, de la economía y de la política exterior. Estos factores explican por qué India ha sido tradicionalmente reacia a la inversión extranjera y al alto grado de protección económica, cuyas consecuencias se hacen notar todavía hoy.

    El fundamental respaldo de Nehru al Movimiento de Países No Alineados, desde la Conferencia de Bandung, era un corolario de estos planteamientos. No fue un acercamiento indio a Moscú lo que justificó la difícil relación con EE UU, sino un conjunto de factores que llevaron a un país orgulloso como pocos de su cultura y de su idiosincrasia a escoger un camino más bien autónomo.

    Durante los años de Indira Gandhi, la difícil situación económica y el giro radical emprendido por la hija de Nehru llevaron a India a una relación cada vez más estrecha con la URSS, sin que llegase a significar ni sumisión económica ni política a Moscú. La «traición» china (guerra indo-china de 1962) contribuyó también a inclinar a Nueva Delhi hacia la URSS, mientras EE UU favorecía al contrincante regional de India, Pakistán.

    En los años ochenta, Rajiv Gandhi dio comienzo a las reformas ecоnómicas, inicialmente bastante prudentes. Desde 1991, India ha ido abriendo progresivamente su economía. En el nuevo contexto internacional posterior a la caída del muro de Berlín, se fue haciendo difícil para India mantener el distanciamiento con la superpotencia mundial. La escasa simpatía mutua duraría hasta al gran cambio político que llevaría, por primera vez, al gobierno en Nueva Delhi a la derecha nacionalista del BJP (Bharatiya Janata Party o Partido del Pueblo), en 1998. El gobierno de Atal Behari Vajpayee, tradicionalista en lo sociocultural, pero liberal en economía, se planteaó una relación más productiva con EE UU, aunque los ensayos nucleares de Pokhran aguaron la fiesta, llevando al embargo tecnológico hacia India, potencia nuclear no firmante del Tratado de No Proliferación (TNP).

    Después de los atentados del 11-S, el escenario estratégico cambió de nuevo: si Pakistán seguía siendo un aliado fundamental de EE UU en la lucha contra el terror, Washington se dio también cuenta de que no podían congelar las relaciones con una India emergente y poblada por más de 1.000 millones de personas. En este marco, ha sido fundamental el desarrollo de un eje militar y tecnológico entre India y EE UU en clave anti-China. El impresionante crecimiento económico chino y la posibilidad de una creciente agresividad de la República Popular a medio plazo, incluso militar, ha hecho necesario para Washington desarrollar una nueva relación con India.

    Desvanecido el acercamiento estratégico con Moscú y reducidas las diferencias en materia de concepción de la economía, solo quedaban entre Washington y Nueva Delhi dos obstáculos: la relación entre Washington e Islamabad y el embargo nuclear decretado a raíz de los ensayos indo-pakistaníes de 1998. Por esta razón, el anuncio y la posterior conclusión de un acuerdo en materia nuclear entre India y EE UU con ocasión de la visita de Singh a Washington, en julio de 2005, se debe interpretar como un momento clave en las relaciones bilaterales.

    Los detalles del acuerdo, de notable complejidad técnica, han sido negociados posteriormente, siendo el principal obstáculo el principio de la separación entre instalaciones nucleares militares y civiles por parte de India. Una exigencia esgrimida por EE UU para poder autorizar el flujo de materiales y tecnología nucleares hacia el país asiático, potencia nuclear no firmante del TNP y, por tanto, ilegítima según el Derecho Internacional. La conclusión positiva de las negociaciones bilaterales se anunció el 2 de marzo de 2006 en Nueva Delhi, durante el viaje de George W. Bush a India. A la calurosa visita de tres días a India el presidente de EE UU añadió otra, bastante más fría, de un día de duración a Pakistán, su tradicional aliado en la región.

    Las relaciones entre EE UU e India se han visto así actualizadas: el acuerdo no requiere la adhesión de India al TNP, lo cual implica su recоnocimiento como potencia nuclear fuera de los parámetros del tratado. India, Pakistán e Israel son los tres poseedores reconocidos de armas nucleares fuera del TNP. La firma del acuerdo supone asumir el estatus de India como potencia nuclear, un hecho de enorme importancia para Nueva Delhi, que se ve legitimada como potencia emergente. El acuerdo prevé el fin del embargo y el comienzo de una cooperación nuclear civil.

    Aparte de la separación entre instalaciones civiles y nucleares (que será efectuada de forma gradual hasta 2014), India deberá cumplir varias condiciones: moratoria de ensayos nucleares, respeto de las medidas de control de exportación de materiales sensibles y un compromiso de no proliferación. Pakistán no reúne dichas condiciones, y existen pruebas de conexiones y complicidades entre científicos pakistaníes y países que, en el pasado (Libia) o actualmente (Corea del Norte), han desarrollado programas prenucleares o son potencias nucleares (China).

    India consigue de un solo golpe su reconocimiento como potencia nuclear, como poder emergente, y un respaldo implícito a sus pretensiones de convertirse en miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Además, adquiere una ventaja estratégica objetiva frente a Pakistán, país con el que ha emprendido un «diálogo conjunto» que, a pesar de muchas dificultades, está contribuyendo a disminuir la tensión entre los dos rivales históricos en el subcontinente.

    Otro dividendo significativo para India se da en materia energética: el impetuoso crecimiento económico indio podría verse dificultado por las carencias en este campo. A pesar del descubrimiento de yacimientos de petróleo en el golfo de Bengala, el aumento de necesidades energéticas en las próximas décadas se plantea como la ecuación fundamental que Nueva Delhi tiene que empezar a resolver ya. India prevé multiplicar por 10 su producción energética nuclear de aquí a 2020, y ésta es una de las claves del acuerdo con Washington.

    En el marco de estos nuevos equilibrios estratégicos, EE UU e India han dado inicio a una cooperación militar, que es una novedad para el país asiático. Maniobras militares conjuntas indo-estadounidenses, realizadas recientemente en territorio indio, que habrían sido imposibles hasta hace poco. Estos desarrollos hacen presagiar un aumento de los contratos militares por parte de empresas norteamericanas, sin que eso signifique que los países europeos, con Francia a la cabeza (aviones Mirage, submarino Scorpion), queden fuera de juego. El proveedor habitual de armas a India era Rusia, que aún mantiene un papel significativo.

    El reciente contrato para la venta de cazas F16 a Pakistán alarmó a
    India, por lo que EE UU se ha apresurado a ofrecer a Nueva Delhi los
    F18, venta que el Parlamento Europeo ha denunciado como una peligrosa escalada armamentista en el sur de Asia.

    Puede parecer sorprendente que el elemento puramente económico-comercial de la relación entre EE UU e India sea relativamente menos inmediato que la dimensión estratégica-militar analizada hasta
    ahora.

    Las relaciones comerciales actuales entre India y EE UU no son impresionantes y se concentran esencialmente en el sector servicios, gracias a los fenómenos del outsourcing (deslocalización de back offices [operaciones de apoyo en las que no se tiene contacto directo con el cliente] y servicios prestados vía red desde India), un sector en el que India es el líder mundial. Son muy limitados los intercambios de bienes, que topan con barreras tanto en el lado indio (altos aranceles) como en el estadounidense (barreras no arancelarias, sobre todo de naturaleza sanitaria).

    Tampoco son significativas las inversiones directas estadounidenses en India, ya que la legislación de este país no permite inversiones financieras o especulativas de envergadura por parte de no residentes (lo que ha mantenido a India a salvo de las crisis financieras internacionales de los últimos años).

    Sin embargo, es importante el peso de la diáspora india en EE UU, compuesta en su mayoría por personas de alto nivel económico y educativo. Muy distinta a otros grupos de emigrantes, de menos éxito en la vida económica y social norteamericana. Aunque el lobby indio en EE UU no se puede comparar, por su importancia, con el israelí, su influencia se hace cada vez mayor, por lo que es de esperar que este factor contribuya a afianzar las relaciones bilaterales.

    Una de las cuestiones fundamentales para India, una vez reconocido su papel de potencia militar y economía emergente, es que la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU confirme su nueva dimensión, promoviéndola a miembro permanente. EE UU nunca se ha expresado claramente ni a favor ni en contra de dicha pretensión, pero la candidatura india quizá sea de las más sólidas, al no contar con la oposición evidente de ningún otro miembro permanente del Consejo, como le pasa por ejemplo a Japón.

    El así llamado grupo del G-4 (Brasil, Alemania, Japón e India) no consiguió hacer aprobar su propuesta, que preveía la inclusión de cinco nuevos miembros permanentes (los cuatro más un representante africano) y de varios no permanentes, en la Cumbre del Milenio de septiembre de 2005. Jugaron en contra la exigencia de consenso y la postura de la Unión Africana, que pide dos escaños para el continente.

    Otra dificultad concierne a la eventual extensión del derecho de veto a los nuevos miembros permanentes: India no está dispuesta a renunciar a este derecho, a diferencia de otros miembros del G-4, más flexibles.

    De Bruselas a Nueva Delhi
    La UE no tiene una posición común respecto a las aspiraciones de India en el Consejo de Seguridad, lo que penaliza sobremanera la imagen de la política exterior europea en un país como India. Nueva Delhi adoptó hasta hace poco una actitud ambigua hacia la UE. Aunque India fue de las primeras en reconocer, en 1964, la personalidad internacional de las Comunidades Europeas, y en llegar con ellas en 1974 a un acuerdo de cooperación, el conocimiento específico de la Unión, primer socio comercial e inversor extranjero en India es, sin embargo, muy limitado incluso entre las elites intelectuales.

    En India es común el convencimiento de que la UE no es más que un bloque comercial, pero desconocen los aspectos políticos, diplomáticos, culturales y sociales que hacen de la UE un caso único de integración económica y política, y que la presentan como una nueva forma de gobernanza internacional. Varios factores contribuyen a esto:

    • – La visión que los indios tienen de Europa pasa principalmente a través de la óptica de Reino Unido, donde se concentra la mayor parte de la comunidad india en el continente, donde han estudiado las elites indias y desde donde informan sobre la UE los corresponsales de prensa indios.
      – La relativamente baja apertura internacional de la economía india, que hace menos evidente la fuerza comercial de la UE: al ser la Unión el primer socio de India, los indios tienden a infravalorar la importancia de la política comercial común porque los intercambios de este país con el resto del mundo son aún relativamente bajos.
      – La clase política india no puede definirse como joven y las referencias intelectuales del actual gobierno ahondan sus raíces en la visión de las relaciones internacionales de Nehru, cuando Europa apenas empezaba a caminar.
      – A India, país joven y orgulloso de su independencia y autonomía, le cuesta reconocer nuevas formas de gobernanza internacional y concebir posibles cesiones de soberanía (recuérdense los ejemplos de la Corte Penal Internacional y del Protocolo de Kioto).
      – India, potencia emergente de grandes dimensiones demográficas y geográficas, prefiere interactuar con 25 países, que considera más pequeños que ella, que con un actor unido e integrado como la UE.

    Por su parte, Europa ha ignorado por mucho tiempo a India: a la ausencia de una clara estrategia asiática en las capitales europeas correspondía la ausencia de una estrategia de envergadura hacia India en Bruselas, debido también al peso limitado de este país en el comercio internacional antes de las reformas económicas. A lo largo de la década de los noventa esta realidad fue cambiando, pero durante varios años el marco de las reformas no había quedado claro y existía la sensación de que India «no valía la pena».

    Sin embargo, en los últimos años los europeos han descubierto el mercado indio: las reformas y la apertura económica se han vuelto irreversibles, aunque no siempre rápidas, las tasas de crecimiento importantes y el potencial inmenso. India se afirma como líder mundial de los servicios y socio fundamental a nivel estratégico. India está de moda.

    Desde 2000, la UE e India organizan cumbres políticas anuales, acompañadas por cumbres económicas entre empresarios. Bruselas mantiene relaciones de este nivel solo con EE UU, Rusia, Japón, China y Canadá. Hizo falta tiempo para que las cumbres indo-europeas (¡qué adjetivo tan sugerente!) despegaran, pero en la cumbre de La Haya en 2004 se aprobó una «relación estratégica» que abre una página totalmente nueva en las relaciones bilaterales.

    Nueva Delhi y Bruselas superan viejas definiciones y prejuicios para lanzarse a un abanico de acciones comunes, que amplían el marco de las relaciones desde el comercio y la cooperación al desarrollo, áreas tradicionales, a un conjunto mucho más ambicioso. El plan de acción para la puesta en marcha de la nueva Asociación Estratégica Euro-India (EU-India Strategic Partnership), aprobada en la cumbre de Nueva Delhi de septiembre de 2005, comprende los capítulos siguientes: fortalecimiento de los mecanismos de diálogo y consulta; diálogo político y cooperación; interacciones entre pueblos y culturas; relaciones económicas y cooperación; desarrollo de comercio e inversiones.

    El conjunto de acciones que se proponen es amplio y complejo, y su puesta en marcha es todavía parcial, pero supondrá una aceleración de las relaciones entre India y la UE. Sin embargo, su desarrollo es importante por varias razones. En primer lugar, indios y europeos reconocen mutuamente su importancia en el escenario internacional y deciden emprender consultas sistemáticas sobre la práctica totalidad de la agenda internacional; India reconoce la especificidad de la UE y su naturaleza también política y no solo comercial, estableciendo un diálogo más allá de las relaciones existentes entre cada país miembro de la Unión e India. La UE reconoce la importancia creciente de India, su potencial y la necesidad de relacionarse con el país asiático en una perspectiva de futuro que supere las limitaciones del presente.

    El peso estratégico y científico de India hace oportuna su participación en grandes proyectos internacionales. Así la entrada de India, anunciada en la cumbre de Nueva Delhi, en el proyecto europeo de navegación por satélite Galileo -que se añade al ingreso de China- otorga una envergadura significativa a un programa que pretende desarrollar el uso civil de una tecnología complementaria al sistema americano GPS (global positioning system o sistema de posicionamiento global).

    Al mismo tiempo, se ha fortalecido el diálogo entre indios y europeos en materia energética con la adhesión de India al proyecto termonuclear ITER, en el cual la UE posee el 50% del capital y donde ya participan EE UU, Japón, Rusia, China y Corea del Sur. El ITER, centrado en el desarrollo de tecnologías para la fusión nuclear a partir del hidrógeno, podría revolucionar los escenarios estratégicos futuros.

    También se han intensificado los intercambios universitarios, mediante la creación de una «ventana» para estudiantes e investigadores indios en el programa Erasmus-Mundus y la participación de instituciones y científicos indios en los proyectos de investigación del VI Programa Marco de Investigación Científica de la UE.

    Todas éstas son semillas para el futuro: la UE e India deciden trabajar juntas con métodos, para usar la terminología de Joseph Nye, de soft power, y como consecuencia el multilateralismo se fortalecerá.

    El nuevo marco de relaciones euro-indias no deja atrás las áreas tradicionales, como la intensificación del comercio y las inversiones (high level trade group), del diálogo entre empresarios europeos ee indios (business round table) o la cooperación al desarrollo (sanidad y educación siguen siendo las prioridades). Pero el valor añadido de este nuevo marco de cooperación radica en el hecho de que Bruselas y Nueva Delhi han decidido tomarse en serio y establecer relaciones globales.

    En la reciente cumbre de la UE-India de Helsinki (13 de octubre de 2006), las dos partes han acordado lanzar, tras finalizar positivamente los trabajos del high level trade group, negociaciones dirigidas a la creación de una zona de librecambio, una perspectiva impensable hasta hace poco, que debería consolidar e incluso mejorar la posición de las empresas europeas en un mercado emergente como el indio, de gran potencial de cara a las próximas décadas.

    Podemos concluir que EE UU y la UE encaran el desafío indio en coherencia con las características esenciales de su acción exterior: EE UU, que privilegia el hard power, ve a India como un socio estratégico-militar y un contrapeso a China; la UE, que por convencimiento y necesidad privilegia las relaciones económicas y el soft power, intenta implicar a India en una relación de largo plazo más articulada y compleja.

    La dificultad europea -y no es una novedad- será insertar en el marco de la asociación estratégica euro-india el potencial de cada uno de los Estados miembros, muchos de los cuales tienden a desarrollar con India relaciones bilaterales. Si en estos intentos la dimensión europea pasase a segundo plano, el nuevo edificio se vería amenazado desde los cimientos y el mensaje transmitido a India sería contradictorio.

    España, un país cuya presencia y atención hacia India han sido reducidas, a pesar de recientes movimientos en la buena dirección, tiene mucho que ganar de este nuevo marco europeo, en el que podrá encontrar nuevos caminos mediante los cuales fortalecer su presencia económica y cultural.

    Las relaciones con las nuevas potencias emergentes son pruebas fundamentales para la consolidación de la dimensión exterior de la UE. China, India, Rusia y América Latina son realidades en las que plasmar una política exterior común capaz de dar un nuevo aliento y una nueva dimensión a Europa y a sus países en el siglo XXI.

  • La Introducción del EURO y su Impacto en la Economia Internacional

    La creación, a partir del 1 de enero de 1999, de la moneda unica europea, el EURO, ha levantado grandes expectativas entre los profesionales e incluso dentro del gran público, no solo en los países directamente afectados sino en todo el mundo.

    Es verdad, que debido a la importancia de los países de la Unión Europea en el comercio internacional (la UE representa el 20% del comercio mundial sin contar los intercambios intracomunitarios, superando los mismos Estados Unidos y afirmándose como primera potencia comercial del mundo), la introducción del EURO supone un impacto internacional significativo a nivel tanto macroeconómico como microeconómico.

    La creación de la moneda única europea no debe interpretarse simplemente como el comienzo de un proceso, sino más bien como un paso de enorme importancia que viene a completar un proceso de integración económica empezado en 1957.

    La Comunidad Europea se funda sobre el pleno respeto de las cuatro libertades fundamentales (movimiento de bienes, servicios, personas y capitales), que están plenamente implementadas entre los Quince: el Mercado Unico está en vigor sin excepciones desde el 1 de Enero de 1993.

    Desde los primeros años de integración se vió claramente que la creación de un mercado común no podía limitarse, para surtir todos sus efectos positivos, a un simple desmantelamiento de los obstáculos a estas cuatro libertades, sino que debía ser completada por una integración progresiva de los diferentes ámbitos de política económica y por el lanzamiento de políticas gestionadas a nivel comunitario que redundasen la acción integradora (política regional y de cohesión social, de libre competencia, de transportes, de investigación y desarrollo, política comercial común, etc.).

    La necesidad de una política monetaria común se afirmó progresivamente, y se vió reforzada por el derrumbamiento del sistema de cambios fijos (1973), que evidenció para los países europeos la necesidad de estabilizar sus tipos de cambio en el marco del nuevo sistema de cambios flotantes.

    La primera tentativa de estabilización fue la de la serpiente monetaria, que aún tenía el dolar como eje de referencia; la etapa siguiente fue el ECU, cujo eje de referencia era una cesta compuesta por las mismas monedas europeas.

    EI EURO es el escalafón final de ese proceso: a través del estrechamiento progresivo de los márgenes de fluctuación de las divisas europeas, se ha llegado a la definición de unas paridades fijas e irrevocables de las 11 divisas de los países del EURO (determinadas el 3 de Mayo de 1998 y revisadas por última vez el 31 de Diciembre).

    Dicho acercamiento monetario progresivo ha sido hecho posible por la puesta en marcha en tres etapas de la Unión Económica e Monetaria, que ha ido compatibilizando las diferentes economías nacionales, monitorada mediante el cumplimiento de los criterios de convergencia (los famosos «criterios de Maastricht»).

    No entramos aquí en los diferentes criterios, que al fin y al cabo representan una etapa ya pasada del proceso: concentrémonos más bien en la realidad de la tercera y última etapa de la UEM, que es la da comienzo el 1 de enero de 1999.

    A esta etapa acceden once países que han cumplido plena o parcialmente los criterios de convergencia y han sido admitidos a formar parte de la moneda única: Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo y Portugal.

    Tres países habrían cumplido con los criterios pero no acceden de momento, por decisión própia, a esta tercera fase, aún habiendo participado del proceso de UEM en sus dos primeras fases: Dinamarca, Gran Bretaña y Suecia.

    Un país, Grecia, no ha cumplido con los criterios y sigue su proceso de convergencia con el objetivo de integrarse en la tercera fase cuando sus datos económicos se lo permitan.

    Debemos subrayar como los cuatro países que no se adhieren de momento a la tercera fase han manifestado todos su voluntad de incorporarse más tarde al proceso y todos han decidido vincular sus monedas nacionales al EURO dentro de unos márgenes de fluctuación: lo cual demuestra la existencia de un grupo «Euro – ampliado» que tendencialmente se incorporará plenamente al EURO en un plazo relativamente corto.

    A partir del 1 de Enero de 1999, la Unión Monetaria es plenamente operativa en los mercados financieros aún sin que circulen monedas y billetes. El tipo de cambio fijado el 31.12.1998 se vuelve irrevocable: la moneda nacional y el EURO se convierten en dos expresiones de la misma moneda, como la unidad y el céntimo.

    El EURO adquiere plena equivalencia jurídica con las monedas nacionales: entre el 1.12.1999 y el 31.12.2001, su uso no puede ser ni prohibido ni obligatorio, pudiendo ser usado indiferentemente que las monedas nacionales. Las nuevas emisiones de títulos públicos podrán efectuarse solamente en Euros; los contratos expresados en monedas nacionales o ecus mantienen su vigencia al cambio del Euro.

    El Banco Central Europeo (BCE) empieza sus funcionamiento a pleno régimen, dirigiendo la política monetaria del euro utilizando los resortes habituales de un banco central (emisión de moneda, fijación de los tipos de interés de referencia, intervenciones en los mercados monetarios). Los bancos centrales nacionales conservan como tarea principal la vigilancia del sistema bancario nacional.

    Por su parte, los gobiernos de los países del EURO, se comprometen, a través del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, a continuar el proceso de convergencia, manteniendo bajo control las variables macroeconómicas, respetando los planes de recomendaciones aprobados por el Ecofin Euro (compuesto por los Ministros de Economía y Hacienda de los países participantes) y siendo sometidos a sanciones económicas en caso de incumplimiento.

    A más tardar el 1 de Enero del 2001, entrarán en circulación las monedas y billetes en Euros y serán progresivamente retirados los billetes y monedas nacionales, que desaparecerán a más tardar el 1 de Julio del 2001, día de la desaparición definitiva de toda moneda nacional: sólo entonces el Euro tendrá vigencia plena.

    En realidad, el periodo de coexistencia fisica entre el EURO y las monedas nacionales será acortado lo más posible (unas semanas), para reducir los costes relativos a dobles contabilidades y la relativa confusión: tres años de coexistencia virtual del EURO y de las monedas nacionales deberán por aquel entonces haber sido suficientes para facilitar al máximo esas transición.

    Cuales son las ventajas de la Unión Económica y Monetaria y del EURO para Europa? Ellas son de distinta órden:

    La UEM y el EURO completan el proceso de creación del mercado único, dando transparencia absoluta a los precios, eliminando los costes de transacción entre diferentes monedas (que varios estudios estiman entre 0.5 y 1% del PIB europeo en la actualidad), eliminando los riesgos de cambio y la inestabilidad monetaria.

    Por otro lado, el proceso de convergencia provoca también una sincronización cada vez creciente de los ciclos comerciales en los países de la UE.

    Es dificil cuantificar el crecimiento económico que pueda derivar por este proceso en los próximos años: estimaciones elaboradas por el FMI arrojan unas previsiones de crecimiento progresivo. del PIB debido a la UEM del 0.2% en el año 2000, 0.9% en 2001 hasta 2.9% en 2010.

    Dicho crecimiento de la actividad económica tendrá impacto positivo en las otras regiones del mundo, en función de su nivel de interdependencia comercial con la UE. Los países del Mercosur, para los cuales la UE es el primer socio comercial, experimentarán de esta forma un aumento de sus exportaciones hacia la UE derivado del crecimiento económico generado en esa región por la UEM.

    La creación del EURO supone además el nacimiento de un importante mercado financiero expresado en la nueva divisa, cuyas dimensiones van sin duda a superar con creces las dimensiones adquiridas por el mercado financiero en ecus.

    La unión monetaria va a aumentar la liquidez existente en los mercados nacionales, va a atraer a los inversores extranjeros y va а reducir los tipos de interés.

    El EURO se propone además como nueva moneda internacional, para facturación y pagos de operaciones de comercio internacional y como nueva moneda de reserva al lado del dolar.

    Esta diversificación va a dar un mayor equilibrio a las relaciones monetarias internacionales, estabilizando con toda probabilidad los fenómenos de volatilidad de los tipos de cambio y facilitando la coordinación financiera internacional.

    En resumidas cuentas, la UEM y el EURO van a dar lugar a:

    • – un mayor crecimiento económico y empleo en la UE, y, en menor medida, en el resto del mundo.
      – un mercado único más eficaz, mediante su simplificación y el proceso de abaratamiento de los costes;
      – una mayor estabilidad financiera internacional.

    Cual va a ser el impacto de la introducción del EURO sobre la economía internacional?

    Ya hemos examinado el efecto de la introducción del EURO sobre el crecimiento de la economía, tanto de la europea como la de los países terceros.

    En lo que concierne a la facturación de operaciones comerciales, el dólar es de lejos la divisa más utilizada, delante del marco alemán. El índice de internacionalización de las divisas, calculado como el índice de participación de una divisa en la facturación de operaciones comerciales sobre la participación del país en el comercio internacional da un valor de 4,5 para el dólar y la única otra divisa mundial con índice superior a 1 es el marco alemán, con 1,4. Estos datos demuestran que la práctica totalidad de las operaciones cuya factura no está expresada en la divisa del exportador o del importador se cotiza en dólares.

    Ahora bien, las cuatro principales divisas de países del EURO suman 24.8% de las exportaciones mundiales. A corto plazo, no es probable que se den cambios radicales en estos números, pero a medio plazo es probable que el EURO se consolide, debido por un lado al efecto de substitución de las divisas europeas y por otro lado a su alto grado de convertibilidad y aceptación, como la segunda divisa mundial en lo que concierne a la facturación comercial.

    Es posible que a plazo se de también un fenómeno de conversión del EURO en divisa vehículo en los mercados de cambios monetarios, acompañando al dólar, ahora praticamente solo en esta función, directamente ligada a los costes de transación de la moneda y al tamaño del mercado monetario asociado.

    En lo relativo al uso del EURO en carteras de inversiones privadas, el porcentajе de títulos, acciones y préstamos bancarios en países pre-EURO ya es el más elevado del mundo (37.1% en 1995 comparado con 34.2% del dólar y 15.7% del yen).

    Sobre todo el mercado de títulos públicos en EUROS se agrandará ulteriormente, atrayendo los inversores internacionales sobre todo a medio y largo plazo.

    La existencia de un mercado de capitales en EUROS más competitivo deberá impulsar a las empresas a recurrir cada vez más a este mercado para buscar recursos: ahora mismo, en los mercados europeos el 55% de los recursos financieros son préstamos bancarios, contra 22% en los EE.UU: el mercado de deudas privadas en EURO acercará seguramente a plazo estas proporciones.

    Es probable que también la deuda de los países en desarrollo, hoy en día mayoritariamente expresada en dólares, se oriente cada vez más hacia el EURO en el futuro.

    Finalmente, en lo que concierne el uso del EURO en las reservas oficiales, el dólar sigue siendo predominante aunque su participación en estas es progresivamente menguante (de 76.1% en 1973 a 63.7% en 1996). Es probable que el EURO se afirme rápidamente como la segunda moneda de reserva, en función sobre todo del peso del comercio europeo a nivel mundial y del grado de estabilidad de la cotización del EURO, que debería ser elevado. De esta forma, se rompería el monopolio substancial del dólar en este ámbito (la segunda divisa en 1996 era el marco alemán con 14% de las reservas oficiales) para ir hacia una situación más equilibrada con el EURO como segunda divisa de expresión de las reservas oficiales. Varios países, entre ellos China, ya han anunciado su intención de convertir parte de las reservas en dólares a EUROS.

    Para concluir este análisis de los efectos macroeconómicos de la introducción del EURO, es oportuno subrayar que todos estos efectos se producirán gradualmente en el tiempo y no de forma repentina o desequilibrada.

    Los aspectos microeconómicos de la introducción del EURO se insertan también en un escenario de mutaciones graduales; si para las empresas europeas se plantean basicamente dos opciones, la conversión inmediata a partir del 1.1.1999 de todas las operaciones en EUROS o la adaptación progresiva a lo largo de la etapa transitoria teniendo como plazo final para la conversión definitiva el 30.6.2002, tres aspectos pueden interesar especialmente a las empresas de países terceros en sus relaciones con empresas europeas:

    • – la adaptación progresiva de la facturación al EURO, con la necesidad de desarrollar una gestión del riesgo de cambio en la nueva divisa (desapareciendo por completo el riesgo de cambio de las divisas nacionales de los países del EURO ya a partir del 1.1.1999);
      – el fortalecimiento progresivo de un mercado de capitales en EUROS que puede ser del interés de empresas no europeas en función de la competitividad de esta divisa;
      – la mayor simplificación y transparencia de las operaciones con los países del EURO.

    En la medida en la cual las empresas de otros países tengan relaciones significativas con empresas de países del EURO, la introducción de la nueva divisa irá planteando progresivamente unos desafios más o menos significativos a nível de marketing, gestión financiera, adaptación de los sistemas informáticos, formación del personal.

    En conclusión, si el nacimiento del EURO es seguramente un fenómeno de gran significación para la economía mundial e incluso para las relaciones internacionales en su conjunto, sus efectos macro y microeconómicos a corto plazo no deberían ser excesivamente enfatizados, dado que los principales cambios se darán en un plazo medio-largo y las empresas podrán adecuar sus operaciones a la nueva realidad con un cierto sosiego.